Cuando la patria nunca abandona el corazón
Hay momentos en los que, por muy lejos que estés de tu tierra natal, sientes que tu corazón sigue allí. Como venezolana que vive en España, aprendí que la distancia no disminuye el amor. Por el contrario, a menudo lo hace aún más fuerte.
En los últimos días, al ver los momentos difíciles por los que atraviesa la gente allí, volví a sentir la misma opresión en el alma. Mis familiares, mis amigos y muchísimas otras personas intentan cada día seguir adelante con sus vidas a pesar de las enormes dificultades. La ansiedad es enorme cuando no puedes estar ahí para ellos. Sin embargo, Venezuela me ha enseñado algo muy importante: a nunca perder la esperanza. Nuestra gente posee una fuerza, dignidad y humanidad increíbles. Incluso en tiempos difíciles, la gente sigue ayudándose mutuamente, compartiendo y sonriendo.
También quiero expresar mi gratitud a todos aquellos que, incluso desde otros países, se preocupan sinceramente por el pueblo de Venezuela. La solidaridad no conoce fronteras y cada acto de amor da fuerza a quienes lo necesitan.
Deseo que mi país vuelva a vivir días de paz, seguridad y progreso, que las familias puedan vivir sin miedo y que los jóvenes puedan soñar con un futuro mejor en su propia patria.
Venezuela no es un solo lugar. Es su gente, nuestros recuerdos y la esperanza de que algún día volvamos a ver la sonrisa en los rostros de todos.
Judith Martínez
Asociado de PRC PUBLIC RELATION CONTACT.
Y prc-news.gr .
